martes, 31 de marzo de 2020

Exprimiendo la imaginación en tiempos de cuarentena

Me siento extraño redactando mi primer post en cuarentena, la cual me hace transitar por distintos estados y emociones. Quizás no sea el mejor momento para empezar a relatar mi vida de fotógrafo flâneur, ya que por esta circunstancia no puedo darle rienda suelta a esa vida y la cabeza anda enfocada en asuntos más básicos.

Nadie muere de inanición artística o intentos de ella, pero de estar acostumbrado a la rutina del paseo fotográfico a pasar a ver la calle desde el balcón fue difícil asimilarlo. Los primeros días de aislamiento sentí una especie de vacío, pero a medida que van trascurriendo le voy encontrando la vuelta para compensarlo.

Empecé a ver con otros ojos mi casa, mi balcón, mi barrio, los vecinos, sus rutinas, sus azoteas, las sombras y sus geometrías cambiantes a través del día. Encontré que puedo ser creativo con algo tan cotidiano como tender la ropa. Improvisé fotografía callejera desde el balcón en planos poco convencionales con un teleobjetivo que tenía abandonado.

Decidí entender la hyperfocal de una vez por todas. Leí el manual de mi cámara, algo muy recomendado y que siempre desoí. Tengo momentos de introspección fotográfica, empecé a poner los ojos puertas adentro, hacerme autorretratos y probar composiciones minimalistas.

Soy optimista con que no falta mucho para volver a las calles en busca de fotos y sentir la adrenalina de  capturar momentos únicos. Muy probablemente ya no sea lo mismo, no sé si mejor o peor, pero seguro será distinto, me imagino en un nuevo aprendizaje en la manera de abordar mis fotos.

En un plano más general, creo que todos seremos otras personas cuando pase esta película de ciencia ficción que un día se hizo real.

Exprimiendo la imaginación