lunes, 1 de junio de 2020

Entre el caos y la belleza

La calle es caos siempre, aún cuando está vacía siguen pasando cosas. Hay un equilibrio subjetivo entre el caos y la belleza, depende de que lado se esté y de lo que se esté predispuesto a ver. Se puede aceptar el caos como tal o intentar sacar belleza de él. Donde uno ve peligro otro puede ver oportunidad.

El primer acercamiento con la calle no suele ser fácil, generalmente cuando más caos vemos, más desapercibidos pasamos pero lleva un tiempo darse cuenta de eso. Recién cuando no nos intimida sentirnos observados vamos a registrar sin interferencias lo que queremos contar.

Cuando ya sentimos que a nadie le importa que andemos por ahí con una cámara al acecho, podemos empezar a sentirnos directores de nuestra propia película, donde los protagonistas no tienen idea que forman parte de ella, y si la tienen poco les interesa.

La belleza aflora cuando logramos ver una historia en situaciones comunes que para otro ojo podría significar nada. No alcanza con verla hay que estar preparado para capturarla en el momento justo y generalmente tendremos solo una oportunidad.